Productores bonaerenses recorrieron la producción y la industria de Chubut
Rural Comodoro
La Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia recibió durante tres jornadas a un grupo de 11 productores bonaerenses pertenecientes al CREA Salazar y Mones Cazón, de las zonas de Trenque Lauquen y Pehuajó, provincia de Buenos Aires. La visita permitió generar un intercambio de experiencias entre productores de distintas regiones del país y mostrar, en territorio, las particularidades de producir en la Patagonia.
El grupo desarrolla desde hace años su actividad bajo la metodología CREA y, como parte de su dinámica de trabajo, realiza anualmente viajes a diferentes regiones argentinas con el objetivo de conocer otras realidades productivas, intercambiar conocimientos y analizar distintos modelos de producción.
En esta oportunidad, por invitación de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia eligieron Chubut para organizar una recorrida que permitiera conocer no solamente la producción primaria, sino también distintos eslabones de las cadenas de valor que se desarrollan en la provincia.

Los productores pudieron conocer diferentes establecimientos productivos de Chubut. Foto: Prensa Sociedad Rural Comodoro Rivadavia.
Tres jornadas para conocer la producción patagónica
Durante la visita, los productores recorrieron establecimientos ubicados en Sarmiento, Salamanca, la zona cercana a Camarones y el Valle Inferior del Río Chubut.
La agenda incluyó diferentes sistemas productivos, principalmente vinculados a la actividad ganadera. El intercambio permitió abordar cuestiones relacionadas con el manejo de los establecimientos, genética, infraestructura y agregado de valor, pero también poner en común las particularidades que enfrentan los productores de cada región.
Para los integrantes del CREA, el viaje también fue una oportunidad para analizar otras formas de producir.
“Este tipo de viajes nos sirve para encontrarnos en espacios distintos, pero sobre todo para abrir la cabeza y conocer otras realidades”, explicó Santiago Algorta, ingeniero agrónomo que trabaja en empresas agropecuarias de la provincia de Buenos Aires.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los visitantes fueron las condiciones en las que los productores patagónicos desarrollan sus actividades.
“Es una zona productivamente más difícil que la nuestra. A veces uno allá se pone limitantes pensando qué campo o qué zona es mejor, pero lo más importante que me llevo es que la capacidad de hacer cosas pasa por la actitud”, sostuvo Bernardo Costa, productor de Trenque Lauquen.
En ese sentido, el productor consideró que las condiciones ambientales establecen determinadas reglas, pero que existe margen para desarrollar estrategias productivas dentro de esas limitaciones.
“El ambiente te va a limitar y te pone ciertas reglas de juego, pero dentro de esas reglas podés sacar el máximo: en un contexto difícil, con actitud se pueden lograr cosas muy buenas”, afirmó, admirado de cómo se produce en Chubut.

Los productores conocieron la Cabaña San Marón, el establecimiento que este año logró el Gran Campeón macho de la raza Hereford en la Sociedad Rural de Palermo. Foto: Prensa Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia.
La misma mirada fue compartida por Jorge Costa, también productor de Trenque Lauquen, quien destacó que durante la recorrida pudieron observar cómo los productores de Chubut encuentran alternativas para desarrollar sus emprendimientos en contextos diferentes.
“Más allá de que las realidades sean distintas, te llevás el valor del esfuerzo y la actitud empresaria para producir en cualquier rincón del país”, señaló.
Por su parte, Juan Martín Traverso, ingeniero agrónomo y administrador agropecuario de Pehuajó, destacó especialmente el empuje observado en los establecimientos visitados.
“Me sorprendió la garra y el empuje de los productores locales. En condiciones donde a nosotros nos costaría ver algo tan productivo, acá le meten para adelante: no los amilana el clima, el agua ni las distancias”, sostuvo. Y agregó: “Ver esas ganas de hacer y ese optimismo realmente contagia”.

Chubut produce bovino en Sarmiento. Sin embargo, las diferencias productivas son muy diferentes a la provincia de Buenos Aires. Foto: Prensa Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia.
El caso de Sarmiento y el aprovechamiento de los recursos
Dentro de la recorrida, una de las experiencias que más llamó la atención fue la producción desarrollada en el valle de Sarmiento, donde se visitó Estancia San Maron, cabaña criadora del Gran Campeón de la Sociedad Rural de Palermo y Cabaña Santa Elena de Nora Baltuska, una familia tradicional de la ciudad de los lagos que apuesta a la producción de bovinos.
Juan Pedro “Johnny” Barrenechea, productor lechero de Pehuajó y miembro de CREA desde 1992, destacó las características de los establecimientos que pudieron conocer.
“Me sorprendió mucho el valle de Sarmiento: ver una cabaña en una superficie tan chica, con apenas 16 hectáreas bajo riego y todo metido ahí, fue súper positivo”, expresó.
En ese sentido, Para Barrenechea, la experiencia permitió comprobar que la escala territorial no determina por sí sola las posibilidades productivas.
“No hace falta tener extensiones inmensas para hacer las cosas bien; se pueden lograr si uno está presente y le pone el corazón”, afirmó.
El productor, que actualmente trabaja con un rodeo cercano a las 2.000 vacas en ordeñe, también puso en valor la metodología de intercambio que sostiene al grupo CREA.
“Lo más valioso que tiene este esquema es poder compartir con pares —sin importar el tamaño de la empresa— todas las experiencias, formas de producir y aprender mutuamente de los errores y de los aciertos de cada uno”, explicó.

Los productores visitaron establecimientos de diferentes tamaños y producciones, conociendo de primera mano la realidad de la provincia. Foto: Prensa Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia.
Del campo a la industria: conocer las cadenas de valor
Uno de los ejes de la recorrida fue mostrar que la actividad agropecuaria no se limita a la producción primaria, sino que detrás de cada establecimiento existe una cadena de valor que genera movimiento económico, empleo y oportunidades en distintas localidades.
En ese marco, el grupo visitó el frigorífico Agro 3, ubicado en Dolavon, donde pudo conocer las instalaciones, las cámaras de frío y las distintas etapas que forman parte del proceso de faena.
Actualmente, la planta genera más de 70 puestos de trabajo, principalmente para habitantes de Dolavon y localidades cercanas, mostrando el impacto que tiene la actividad agroindustrial sobre las comunidades donde se desarrolla.

La recorrida continuó en Trelew con la visita a la histórica planta lanera Fuhrmann. Allí los productores conocieron el proceso industrial de la lana, desde el ingreso del producto proveniente de los establecimientos ganaderos hasta las diferentes etapas de clasificación y procesamiento.
La experiencia permitió mostrar cómo una producción tradicional de la Patagonia puede incorporar procesos industriales y generar valor más allá del establecimiento donde se origina.
Para Bernardo Costa, la visita al frigorífico también permitió incorporar información directamente aplicable a la actividad que desarrollan en Buenos Aires. “Nos llevamos datos concretos de costos de faena, formas de manejo e impacto productivo que nos sirven directamente para lo nuestro”, explicó.
El intercambio técnico fue uno de los objetivos centrales de la visita. Valentín Struch, productor agropecuario de Pehuajó, destacó que observar otros modelos permite analizar la propia actividad desde una perspectiva diferente.
“Ver otros modelos te abre la cabeza para pensar tu propio negocio desde otro ángulo. Siempre te llevás algo útil: desde una formulación de dieta o un dato de manejo hasta el detalle de cómo tienen colocada una varilla en el campo”, sostuvo.
Struch también remarcó las diferencias que pudo observar entre las distintas zonas de Chubut. “Lo que más me impactó es ver otra manera de llegar al mismo fin: poner carne en el plato de la gente, pero con dimensiones, esquemas de alimentación, ventajas y desventajas completamente distintas”, señaló.
Y destacó cómo las características del ambiente obligan a adaptar las estrategias productivas: “Me llamó mucho la atención cómo cambia el escenario en pocos kilómetros entre Comodoro Rivadavia, Sarmiento y el Valle de Gaiman, y cómo logran elevar la productividad y potenciar el negocio según el ambiente”.

La metodología CREA como espacio de intercambio
El CREA Salazar y Mones Cazón está radicado en el oeste de la provincia de Buenos Aires, entre Pehuajó y Trenque Lauquen, y está integrado por 11 empresas de perfil mixto que combinan planteos agrícolas y ganaderos bajo una metodología de intercambio técnico y gestión colaborativa.
El grupo maneja unas 22.000 hectáreas agrícolas, con cultivos de trigo, cebada, maíz, soja y girasol. La ganadería está presente en los 11 establecimientos, con esquemas que abarcan cría, recría y terminación a corral. Además, dos de las empresas cuentan con producción lechera, con alrededor de 1.600 vacas en ordeñe en total.
La dinámica se estructura a partir de un plan de trabajo anual, en el que los integrantes identifican problemáticas comunes y definen líneas de investigación y abordajes colectivos.
Para Santiago Di Benedetto, ingeniero agrónomo y asesor técnico del CREA Salazar, el rol del grupo consiste precisamente en facilitar ese intercambio.
“El rol principal del asesor no es resolverle las cosas a cada empresa de forma individual, sino ser un facilitador del intercambio grupal y promover discusiones enriquecedoras”, explicó.
Según detalló, existen dos principios centrales en la metodología: compartir información y aceptar la crítica constructiva.
“Para ser miembro CREA hay dos condiciones fundamentales: estar dispuesto a compartir todo y saber aceptar la crítica constructiva”, afirmó.
En esa lógica, los productores exponen su realidad empresarial ante sus pares y reciben devoluciones que luego analizan antes de decidir qué herramientas incorporar.
Fernando Vidal, presidente del CREA Salazar-Mones cazón y gerente de producción agropecuaria, en tanto destacó el valor de la confianza que se construye dentro de los grupos, quien hizo referencia al contraste entre la producción de la región pampeana y la Patagonia.
“A veces nosotros nos quejamos por un bajo inundado o una loma donde no viene la alfalfa, pero acá ves que con dedicación e inversión logran producir en condiciones dificilísimas. Eso demuestra que no hay un único plan perfecto; el mejor plan es el que cada uno puede ejecutar según su realidad”, sostuvo Vidal.

La lana de merino tiene características únicas y una fuerza productiva que la convierte en un producto de exportación. Foto: Prensa Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia.
Mostrar el potencial productivo de Chubut
Desde la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia destacaron la importancia de generar este tipo de encuentros, que permiten abrir las puertas de la producción patagónica y establecer vínculos con productores de otras regiones.
La visita también permitió poner en común los desafíos que atraviesa actualmente el sector, pero al mismo tiempo mostrar las capacidades existentes en Chubut: productores, establecimientos, industrias, conocimiento y recursos que forman parte de una cadena productiva con posibilidades de desarrollo.
“Abrir nuestras puertas, mostrar lo que hacemos y generar vínculos con productores de otras regiones del país es también una manera de fortalecer y defender la producción patagónica”, señalaron desde la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia.
Desde la entidad agradecieron especialmente a los productores, establecimientos, empresas y equipos de trabajo que recibieron al grupo durante las tres jornadas y compartieron sus experiencias para mostrar el trabajo que se desarrolla cotidianamente en distintos puntos de la provincia.

